La ciudad en el siglo XIX

Catedral de Málaga
Cementerio Inglés

El Puerto (Finales siglo XIX). La Farola es la única construcción de cuantas aparecen en la foto que ha llegado casi idéntica a nuestros días. Las casas junto al mar, ese árbol próximo cuyo ramaje recoge la foto y el gran velero en el centro constituyen una escena completamente olvidada.

¿Cómo era málaga en el siglo XIX?

En el año 1585, Felipe II ordena un nuevo estudio del Puerto de Málaga, cuándo mandó construir un nuevo dique en 1588, en la zona de levante, junto a La Coracha. En los dos siglos siguientes el Puerto se fue prolongando tanto a poniente como a levante. El edificio de la Aduana comenzó a construirse en 1791, y las obras no concluyeron hasta 1842.

En el siglo XVII, el vino y las pasas eran los productos que ocupaban la preeminencia de las exportaciones malagueñas y, por tanto, constituían la principal fuente de ingresos. En el ramo textil destacaba la seda, muy ligada a los moriscos. Socialmente el estamento aristocrático se vio incrementado por los procesos de "refeudalización" producido por la venta de señoríos, a la vez que acaparaba los altos cargos con la implantación de la nobleza.

El municipio, que era una pieza básica de gobierno de los Austrias, sufrió las consecuencias de la corrupción general de la época por la venta de cargos y, además, por su sometimiento a las oligarquías ciudadanas, usurpadoras del poder político local.

Con la llegada del siglo XVIII la ciudad empieza a recuperarse y esto se nota en una nueva ampliación del puerto y en la reanudación de las obras de la catedral, que estaban paralizadas.

El campesinado y las clases populares formaban la gran mayoría, pero se observaba ya el auge de la burguesía, grupo aún pequeño pero muy activo que va a sentar las bases del gran auge económico del siguiente siglo. Entre las clases marginales destacaba la formación de bolsas de pobreza en los barrios periféricos y la persistencia de la esclavitud.

El arco selvático que rodeaba Málaga fue decreciendo por la tala masiva que en este periodo se produjo, se roturaron las tierras y el cultivo de la vid sustituyó a encinares y alcornocales, quedando la ciudad desprotegida de los aluviones.

En 1831, el famoso liberal José María Torrijos y sus hombres, que lucharon contra el absolutismo de Fernando VII y por la restauración de la Constitución de 1812, fueron capturados en Alhaurín de la Torre, tras ser traicionados por el gobernador de la ciudad, y ejecutados en las playas del Bulto, y más tarde enterrados bajo el obelisco en su honor en la Plaza de la Merced.

Fue una ciudad pionera en la península con el inicio de la Revolución Industrial, llegando a ser la primera ciudad industrial de España, y a mantener después el segundo puesto tras Barcelona durante años, conocida como la ciudad de las chimeneas.

Durante buena parte del turbulento siglo XIX Málaga fue una de las ciudades más levántiscas del país y cuna de varios levantamientos en pro de un regímen más liberal. En 1835, muerto Fernando VII de España, se organiza una revuelta por la ineficacia del gobierno del conde de Toreno. Un año después son asesinados en Málaga los gobernadores civil y militar. En 1843 comienza otra insurrección en la capital.

Tanta actividad "revolucionaria" le vale el título a la ciudad "siempre denodada" y la leyenda "la primera en el peligro de la libertad". Con la renuncia al trono de Amadeo de Saboya se proclama la Primera República Española el 11 de febrero de 1873.

Se producen grandes disturbios y la ciudad se declara cantonalista, creándose el Cantón de Málaga, la Aduana es asaltada, quemándose numerosos expedientes y legajos completos, la ciudad resistió como cantón independiente hasta el 19 de septiembre.

Será ésta la época de las grandes familias burguesas malagueñas, algunas de ellas con influencia en la política nacional. Sobresalen la familia Larios, el político conservador Cánovas del Castillo, el industrial Manuel Agustín Heredia, los Loring, el Marqués de Salamanca,...

Bajo la influencia de éstos, Málaga tiene ya dos sectores bien definidos, ambos enclavados fuera del centro de origen medieval: en el extremo occidental el paisaje urbano empieza a configurarse influenciado por la actividad industrial, mientras que en el otro extremo de la ciudad empiezan a aparecer villas y hoteles. Con la desamortización y el derribo posterior de viejos edificios eclesiásticos, la ciudad ganaría nuevos espacios para su crecimiento.

A partir de 1834 la ferrería de Manuel Agustín Heredia, la Constancia, entran en una fase de gran actividad, que las llevaría a situarse en poco tiempo a la cabeza de la producción nacional de hierro. Las actividades mercantiles también tuvieron un importante incremento. El sector textil experimentó un inusitado desarrollo debido a la familia Larios. Otros nombres extranjeros destacan en Málaga: Loring, Huelin, Crooke, Sáenz, Gross, etc.

Con una economía en expansión todos los sectores necesitaban de un apoyo firme que no fuera el de los prestamistas y en 1854 se consiguió crear el Banco de Málaga. De 1860 a 1865 las comunicaciones sufren una gran revolución, se construyeron las líneas férreas Málaga-Álora, Málaga-Cártama, y principalmente, Málaga-Córdoba, que enlaza la ciudad con el resto de España, y a finales de siglo cuando se pone en marcha el tranvía.

Culturalmente cabe destacar, las tres exposiciones provinciales donde se mostraron productos agrícolas e industriales. La más importante fue la de 1862, que visitó Isabel II. En 1868, el pronunciamiento militar respaldado por el pueblo, que puso fin al reinado de Isabel II de España y al régimen moderado y abrió una breve etapa de gobiernos democráticos que se extiendió hasta 1874. El ambiente de euforia en Málaga se vivió cuando desembarcó en el puerto el general Prim junto con otros generales sublevados.

La vida política malagueña durante el sexenio democrático (1868-1874) se caracterizó por un tono radical y extremista. El republicanismo federal, que logró fuertes apoyos en las clases populares, alentó insurrecciones y actitudes levantiscas que produjeron gran alarma entre los sectores acomodados. La Cámara de Comercio de Málaga fue creada en 1886, pero cuenta con los antecedentes de los consulados marítimos y terrestres. En los 1860 se crean barrios obreros como El Bulto o Huelin para albergar a los trabajadores cerca de las fábricas. En 1880 se inaugura el Real Conservatorio de Música María Cristina, la primera institución musical malagueña.

La decadencia de la ciudad se inició a partir de 1880 la crisis hace cerrar las fundiciones malagueñas, y acompañada por la plaga de filoxera que hundió al viñedo malagueño.

La crisis se ahondaría aún más en las primeras décadas del siglo XX. El abandono de estas fincas trajo consigo una fuerte deforestación de las laderas en las que se cultivaban las viñas en terrazas, lo cual al cabo de un tiempo causó un incremento de las avenidas de agua en caso de grandes lluvias en los cauces de los arroyos y ríos cortos de prácticamente toda la zona costera. Este problema provocó muchos desastres y muertos hasta bien entrado el siglo XX.

Ésta grave crisis y sus secuelas (pérdida de empleo, hundimiento de empresas y descenso general de las actividades económicas), llevó a muchos malagueños a buscar otras fuentes de riqueza que sustituyeran las desaparecidas, promoviéndose el turismo, fundándose la Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga, en 1897, antecedente lejano de la revolución turística de los años 50.

Predominaban, pues, los edificios religiosos, y entre ellos algunos conventos como los de la Victoria, Capuchinos, la Trinidad y el Carmen se situaron a cierta distancia de las murallas, quedando los de la Merced, San Francisco y Santo Domingo más próximo a aquellas.Esta distribución espacial de los cenobios condicionó el desarrollo de la ciudad.

Los monasterios no eran solamente centros religiosos, sino que además eran lugares donde se concentraba la cultura e incluso, en algunos casos, cierto poder político. Por ello los conventos malagueños actuaron como polos de atracción del desarrollo urbanístico, configurándose, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, un crecimiento en estrella hacia los cuatro conventos periféricos, que se completaría alrededor de los tres más próximos a la muralla.

Se formaron de esta manera los barrios de la Victoria, Capuchinos y la Trinidad, y sobre el Perchel se hicieron obras de mejora y ampliación, quedando diseñada la que iba a ser la ciudad del otro lado del río.Las nuevas corrientes del urbanismo monumental europeo entraron en Madrid de la mano de Carlos III con la ordenación del Paseo del Prado, adornado con fuentes monumentales y rodeado de edificios notables.

Estas obras comenzaron en 1768 e indujeron a la creación de toda una serie de alamedas en España, tales como la de Málaga, el Salón de Granada, Apocada en Cádiz, la de Hércules en Sevilla, etcétera. La Alameda malagueña se inauguró en el año 1785, aprovechándose para ello los terrenos resultantes de la retirada de las aguas del mar.

En los últimos años del siglo XVIII se inicia en Málaga una serie de mejoras urbanísticas que no se verían realizadas hasta los primeros años del XIX y que fueron hitos fundamentales, junto con la Alameda, para la delineación de la ciudad del ochocientos: se inician las obras de la nueva Aduana y la plaza de la Merced; se forman las calles Álamos y Carretería, siguiendo el antiguo foso de la muralla; en la calle Guardas –después Compañía- se levantaron el Parador de San Rafael y la Casa del Consulado; se terminó la torre de la Catedral y se suspendieron, hasta hoy, los trabajos en la otra; se construyó la plaza del Obispo y el Palacio Episcopal, etc.

La desamortización de Mendizábal en 1836 dio un nuevo empujón a la modernización de la ciudad. La proliferación de conventos y otras propiedades eclesiásticas había sido tal desde la conquista que, al finalizar el siglo XVIII, la curta parte de las propiedades urbanas, limitadas por las antiguas murallas, pertenecía a órdenes religiosas o fundaciones afines.

Con la desamortización se derribaron muchos de estos inmuebles y en su lugar se levantaron nuevos edificios o se abrieron calles o plazas. Por este procedimiento vemos como el convento de San Pedro de Alcántara se convierte en plaza del Teatro y el convento de San francisco da lugar a la plaza de su mismo nombre, uno de los parajes más refinados de la ciudad del siglo XIX, al instalarse allí el Liceo y la Sociedad Filarmónica.

No quedan aquí las transformaciones urbanísticas habidas en esta época. No vamos a entrar en un análisis exhaustivo de ellas, pero sí queremos destacar tres que por su importancia lo merecen.La calle del Marqués de Larios se abrió en el período 1880-1891, bajo la dirección del arquitecto Eduardo Strachan.

Vino a complementar a la calle Nueva, trazada tras la conquista, pero ya insuficiente. Es un particular, Manuel Domingo Larios, quien acomete la empresa, para lo cual compra las casas necesarias y realiza por su cuenta tanto la infraestructura como los edificios.

La zona del camino de Vélez, a Levante de la ciudad, constituía una barrera al crecimiento urbano, al llegar el monte muy cerca del mar. Se abrió un paseo y se crearon barrios residenciales de gran belleza y calidad: La Caleta, el Limonar y Miramar, con sus hermosas villas, sus jardines y sus paseos, llegan a ser conocidos y quedan asociados a Málaga como algo muy representativo de su urbanismo.

El tercer hecho a destacar es la construcción del Parque, urbanizando los terrenos ganados al mar.Este proyecto se concibió como prolongación de la Alameda hacia Levante, unión que no se materializaría hasta mediados de nuestro siglo, por impedirlo unas casas que existían en la Acera de la Marina.

Se produjo, pues, una transformación completa de la ciudad medieval en la Málaga moderna, que se ha mantenido prácticamente hasta la mediación del siglo actual. Una agricultura fuerte, basada en el cultivo de la vid, que proporcionaba vinos y pasas para la exportación, beneficiada con la apertura del comercio libre con América en 1778.

17 Vinculada a la comercialización de estos productos aparece una burguesía, en la que abundan los extranjeros, con mentalidad y métodos capitalistas, que se organiza en torno al Consulado Marítimo y Terrestre, creado en 1785 como consecuencia del auge mercantil, al cual se debe la iniciativa de muchas actividades.Este importante comercio se canalizó a través de una serie de empresas, muchas de ellas extranjeras, que trabajaban en estrecha colaboración con los agricultores, pero que eran ellas las que recogían los mayores beneficios.

Esto permitió una acumulación de capital importante, que hizo posible la industrialización que tendría lugar en el segundo tercio del siglo XIX. El desarrollo industrial alcanzado en la primera mitad del siglo había sido importante. Hacia 1850 Málaga era la segunda provincia industrial de España, después de Barcelona. Los sectores siderúrgico y textil habían generado a su alrededor gran número de pequeñas industrias auxiliares: fábricas de jabón, de curtidos, de pintura, de cerveza, de salazones, serrerías de madera, alfarerías, tejares, etc.

Este desarrollo industrial favoreció la instalación de la red ferroviaria entre Córdoba y Málaga, quedando esta conectada con la Red Nacional el 15 de Agosto de 1865.Este era el panorama de una de las provincias más desarrolladas de España a mediados del XIX. Sin embargo, la segunda mitad del siglo contemplaría el advenimiento de una regresión, debida a múltiples causas, que acabaría con aquella prosperidad en menos de cincuenta años.

05 de febrero de 1810. - Ataque de las tropas imperiales napoleónicas a Málaga, con fuerte resistencia de los vecinos de los barrios Trinidad y Perchel. Fusilamientos, expolios, saqueos y opresión fueron los actos “más destacados” realizados por los invasores. Ante los resultados adversos que la Campaña de Rusia proporcionaba a los ejércitos bonapartistas, hizo necesario retirar las tropas de ocupación en España, abandonando Málaga el 27 de agosto de 1812.

No existe monolito ni placa memorable sobre este periodo de ocupación francesa.

11 de Diciembre de 1831.- Un grupo de militares españoles liderados por el general José Maria Torrijos, se sublevaron contra el absolutismo de Fernando VII. Hicieron la travesía desde Gibraltar al litoral malagueño; en Málaga, previamente se organizó una trama para que el general encabezara un movimiento liberal contra dicho absolutismo. Falló el secretismo de la trama y los militares sublevados fueron apresados.

José María Torrijos y 49 compañeros fueron fusilados en la playa del Bulto, donde existe un monolito conmemorativo. Posteriormente se erigió un memorable monumento en la plaza de la Merced. Aun en estas fechas, malagueños de cierta edad recuerdan esta canción: “Si Torrijos murió fusilado, no fue por pillo ni ladrón, fue con la espada en la mano defendiendo La Constitución........ .

06 de Julio de 1852.- Málaga estrena alumbrado público, alimentado por gas lebón hasta 1897, quedando en esta fecha electrificada la ciudad.

19 de Noviembre de 1881.- Implantación del tranvía como medio colectivo de transporte público de pasajeros, con tracción animal, hasta 17 de enero de 1901 en el que la energía eléctrica sustituye el sistema de tracción. La electrificación de la ciudad se inicio cuatro años antes.

25 de Diciembre 1884.- Málaga tembló, se produjo un fuerte terremoto.

22 de Julio de 1898.- primeras manifestaciones cinematográficas en la ciudad.



Bibliografía de málaga en el siglo XIX: “Málaga Provincia francesa”, edición conjunta de la UMA y la RABA de San Telmo.

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