La ciudad en el siglo XX

Año1905. Plaza de la Merced

Malagueños llevando sus mercancías al mercado por la barcaza que cruzaba el río Guadalhorce. Año 1900.

Año 1900. Modesto café LA CASTAÑA, situado en la plaza del siglo.
Puente de Tetuán. Principios del siglo XX. Sometido a varias reformas posteriores, la imagen que recoge la foto es quizá la primigenia del puente de Tetuán, cuando aún tenía los "paredones" entre la calzada y las aceras para que los carruajes, en días de lluvia, no salpicaran de barro a los transeúntes.
Plaza de la Marina. Principios del siglo XX. La fuente de las Tres Gracias, instalada en la plaza de la Constitución, fue trasladada poco después de la inauguración de calle Larios a la plaza de la Marina, un lugar más idóneo para las dimensiones de la fuente, según los urbanistas de entonces.


Málaga nos ofrece la oportunidad de disfrutar del mar y de la montaña.

En ella se recogen las huellas de las civilizaciones que la han ocupado, junto a la palpable presencia del genial pintor Pablo Ruiz Picasso.

Tanto Málaga como sus alrededores han estado ocupados desde la época prehistórica, pero son los fenicios quienes en el siglo VIII a.C. fundaron la colonia de Malaka, que tuvo gran importancia por su situación geográfica y por su riqueza natural. A finales del siglo III a.C. fue ocupada por los romanos y Málaga se convirtió en un territorio dentro de la provincia de la Hispania Citerior.

Con la llegada de la República romana, en el siglo I, Málaga y algunos de los territorios de su alrededor se convirtieron en un municipio de derecho latino.

La presencia romana se puede constatar en multitud de restos como la zona de la Alcazaba y el Teatro Romano.

Con la llegada de los árabes en el año 711, los visigodos son expulsados. En tiempos de la dinastía Omeya se produjo en la ciudad un importante desarrollo, debido al auge del comercio. La Alcazaba se construyó con motivo de las continuas guerras que se desarrollaron durante los reinos de Taifas.

Los nazaríes activaron la economía y el artesanado de Málaga, lo que la transformó en una importante ciudad. En el año 1487 los Reyes Católicos reconquistan la ciudad.

Este hecho va a propiciar un cambio significativo en el trazado urbano, ya que se abre un eje longitudinal y otro transversal, que coinciden en la Plaza de la Constitución.

Con la expulsión de los moriscos, Málaga pasó a ser un importante centro mercantil, lo que motivó el auge de la burguesía.

En este momento se incrementa la religiosidad popular por medio de la creación de cofradías y hermandades y se levantan el convento de Santa Clara, el colegio de los Agustinos y el convento de las Carmelitas Descalzas.

En el siglo XVIII, Málaga fue sede de la Capitanía General de la costa y Reino de Granada.

Después de una lenta recuperación tras la ocupación francesa y de varias epidemias, a mediados del siglo XIX se inició una próspera época debido a la actividad mercantil y la industrialización.

El siglo XX hace que Málaga se convierta en un lugar de gran interés turístico y cultural.

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